¿Nos mintieron los medios sobre las estaturas de Carlos y Diana? El asunto de los ciento setenta y ocho cm, explicado

522

¿Hasta qué punto tienen que llegar a fingir las grandes instituciones para encajar en sus representaciones de poder? ¿Cuánto deben esforzarse por sostener la ilusión de superioridad física que han vendido los dirigentes en el plano simbólico generaciones tras generaciones justificando su superioridad de estatus?

Sabemos que Napoleón Bonaparte no llevaba nada bien aquello de medir bastante menos que sus compatriotas, o que en sus cuadros, monarcas como Carlos I no vacilaban en pedir a sus pintores que alargasen sus miembros (y achicasen los ajenos) para que su gracia genética caminase a la par que el poder que Dios le había concedido por el hecho de nacer en la realeza.

Sí, todo esto está de nuevo de actualidad por el hecho de que, según ha apuntado el maestro de Norteamérica Philip N Cohen, la aristocracia británica podría haber estado mintiéndonos de nuevo durante los últimos tiempos, ya en la temporada en la que las cámaras de la prensa o aun los vídeos de T.V. habrían hecho imposible supervisar todas las imágenes que la pareja real producía. Resulta que en los retratos familiares, Carlos III le sacaba una cabeza a Diana. A pesar de que tenían una estatura parecida. Acá tienes más fotos del atropello de niveles en retratos oficiales la pareja.

¿Mas de qué manera de similar? Las redes se han sumido en una gymkana estudiosa para averiguar si es cierta la imagen que Cohen subió a Twitter. Sabemos que Google nos señala que, conforme sus informaciones, ambos medían ciento setenta y ocho centímetros, la estatura precisa en la que también se habría basado Cohen para hacer su comentario viral. Todo cuadra en el truco y de todo tiene: desde la idea de una masculinidad frágil que debe hacerse ver como más grande que sus esposas hasta el tema de de qué forma alguien de sangre real no podía ser más reducido que una pueblerina.

Aceptando como válida esta igualdad de estaturas, hay quienes han justificado la diferencia de alturas en, por servirnos de un ejemplo, el dibujo de este sello, señalando que si Di y Carlos hubiesen quedado a exactamente la misma altura en el dibujo, el coste de 25 peniques no sería igualmente perceptible en la estampilla (aunque a nosotros, la verdad, se nos ocurren otras soluciones que no implicaban aumentar a Carlos en el cuadro).

La teoría del sello se derrumba cuando vemos que, ciertamente, en todos los retratos reales Diana parece encogida de ser válida la estatura que nos han dicho que los dos tenían. Uno empieza a imaginarse cosas. Empieza a ver cómo Di se colocaba en un escalón inferior al de Converses, de qué manera podría estar flexionando las rodillas… e incluso los retratistas podrían haberle dado una caja al príncipe a fin de que se subiese en él, cosa que como apuntó una cronista Diana había explicado anteriormente, como aparece en una de sus biografías.

Pero es posible que Carlos fuese, de verdad, algo más alto que Lady Di

Sin embargo el profesor, movido por el impacto de su tweet, ha querido confirmar si lo que vio en un primer instante es cierto. Hay diversas fuentes, aun británicos, que estimaban que Diana era más alta que su esposo. Una de las fuentes más fiables que ha encontrado el estudioso es una crónica de la época, del día exacto en el que se casaron.

Entonces, en 1981, los periodistas hicieron notar de qué manera Diana parecía ser igualmente alta que Carlos, algo que llevó al Palacio de Buckingham a hacer una aclaración de que el esposo era 2.5 centímetros más alto que la esposa (no sabemos cuál de los dos mediría ciento setenta y ocho y cuál una altura distinta, por arriba o por abajo). Esto es, distancia que podía quedar cancelada si la princesa se hubiese puesto tacones, cosa que seguramente hizo en su boda.

Y lógicamente, no todas las imágenes coinciden con el relato oficial, y en escenas como la de la pareja saliendo del centro de salud con su recién nacido, vemos cómo ambos tienen exactamente la misma estatura y, por consiguiente, Diana nos parece bastante alta”, aproximadamente unos ciento setenta y ocho centímetros, mientras que Carlos tiene una altura media para su género, esos mismos 1.78 centímetros.

Hombre alto-mujer baja: la necesidad de encajar en el estereotipo aunque este no sea cierto

Puede que jamás sepamos exactamente cuánto medía la pareja real, pero sí sabemos que la diferencia de estaturas que forzaban visualmente desde el Palacio de Buckingham no hace más que secundar el tópico preexistente de hombre dominante/protector y mujer frágil/necesitada. Es el mismo profesor el que explica cómo este tropo cultural existe en la sociedad a pesar de que la realidad biológica no lo confirma como tan cierto.

Gráfico de Philip N Cohen publicado originalmente en The Atlantic.

Es decir, que como mostró en un artículo para The Atlantic hace unos años, las parejas heterosexuales de hombre-mujer tendían a juntarse de forma que él fuese de media 15 centímetros más alto que , y que esa es una diferencia de alturas mayor de la que cabría aguardar que se produjera por azar basándonos en las estaturas que se hallan de forma natural en los dos géneros.

De igual forma, el porcentaje de parejas en las que la mujer es más alta que el hombre era muy inferior a la que se debería generar por azar dados los porcentajes naturales de mujeres altas que hay en sociedad.

O dicho de otra manera, aunque los hombres son, de media, más altos que las mujeres, tendemos a juntarnos en parejas en las que el hombre es de manera notable más alto que la mujer en un nivel considerablemente mayor al que se da de forma natural y sigue pareciéndonos socialmente molesto que ella sea más alta que él.

Comments

comments