El pan, ¿asunto económico o bien policial? [Por Vladimir Villegas]

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Cerrar panaderías, ocuparlas, detener a sus dueños y prácticamente exponer como criminales a los dueños de esos comercios termina haciéndole un daño terrible a todos los venezolanos

Las posiciones extremas, inflexibles e inconscientes solo llevan al descalabro. Y eso vale para cualquier aspecto de la vida. No hay salidas desde las posturas galvanizadas, desde la ausencia de un discute abierto. Puede haber, sí, la imposición de un punto de vista por la vía de la fuerza, del abuso de poder y desde la subestimación o negación de los puntos de vista, de las opiniones y argumentos de nuestros interlocutores. Vencer sin convencer, por los razonamientos de la fuerza y no por la fuerza de los argumentos. Miguel de Unamuno no pudo ilustrarlo mejor cuando le afirmó a los militares franquistas rebelados contra la República venceréis pero no convenceréis”.

Estas reflexiones me vienen a la mente a propósito de lo que ya se ha hecho una manera de regir y de solucionar los enfrentamientos y diferencias en la sociedad. No hay espacio para concertar, para buscar zonas conforme. Trátese de manejar la situación derivada de la escasez de alimentos y de otros productos, o bien de resolver un enfrentamiento sindical o una diferencia de criterios con empresarios. Lo mismo ocurre cuando se presenta el enfrentamiento político. No hay capacidad de buscar soluciones conjuntas que privilegien el auténtico interés nacional.

No hay voluntad para contrastar razonamientos sino para la imposición. Asimismo pasa igual dentro del campo de los aliados del Gobierno. O corren o se encaraman con lo que ya está decidido. El concepto de democracia participativa es un lejano recuerdo de los tiempos en los cuales esta figura constitucional convocaba a dar un voto de confianza en eso que una vez se llamó el proceso. Y en una democracia participativa lo fundamental es lograr que con el concurso del mayor número de voluntades se tomen las mejores resoluciones.

Cerrar una panadería, ocuparla, expropiarla. Amenazar a un medio de comunicación, perseguirlo, acosarlo e inclusive cerrarlo nacen del mismo sentimiento. Se trata al pan como a la libertad de expresión y de información. Son productos que deben ser controlados. Y fíjense que ambos deben ver con la boca. La ansiedad por controlarlo todo lleva a que no se ponderen los factores que rodean a una situación específica. Obligar a generar a pérdida es un fallo que ya se ha cometido en muchas ocasiones. Al Gobierno y al país le han ido mejor cuando funcionan los mecanismos de consulta, cuando los criterios económicos privan sobre los policiales.

La economía no puede gobernarse con rigidez. Tampoco la sociedad. Cerrar panaderías, ocuparlas, detener a sus dueños y prácticamente exponer como delincuentes a los dueños de esos comercios acaba haciéndole un daño horrible a todos y cada uno de los venezolanos. Más controles, más discrecionalidad e inclusive más arbitrariedad no van a traducirse con el tiempo en un mejor desempeño económico, sobre todo en la producción de alimentos. ¿Por qué razón en lugar de redadas, allanamientos y ocupaciones de panaderías y otros comercios no se establece un mecanismo diferente? ¿Por qué razón no oír a los dueños y trabajadores de esos establecimientos? ¿A qué se le teme?

Me pregunto exactamente en qué quedaron esas mesas para el diálogo con el campo productivo. También si es verosímil que las actuales disposiciones sobre la producción de pan son sostenibles en el tiempo. ¿Las brigadas populares, las fiscalizaciones permanentes, la detención de panaderos pueden reemplazar la carencia de una política económica que estimule la producción, que permita un buen nivel de rentabilidad, dentro de lo lógico, que facilite la consecución de insumos? ¿Estamos condenados a más fallos que ensayos?

Conseguir el pan nuestro de día a día sigue siendo cuesta arriba. Nada nos permite pensar que las medidas adoptadas evitarán que se repita con este rubro lo que ya vimos con la ruta de la empanada o bien con las quijotescas areperas socialistas.

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