“Lo hacen muy mal” [Por Leopoldo Puchi]

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La visión expuesta por Trump es diferente a la de sus predecesores, que consideraban que U.S.A. podía intervenir en otros países sin que priven los asuntos de soberanía

Hay 2 afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que pudiesen señalar cuál será el rumbo político que adoptará claramente en relación con este país. La primera, de su reciente mensaje al Congreso: Respetamos la soberanía de los países, pero deben respetar la nuestra. Mi trabajo no es ser representante del planeta, sino del pueblo”.

La segunda, un comentario realizado en la antesala de la reunión con el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski: Tenemos un problema con Venezuela, lo hacen muy mal”.

Estas dos afirmaciones, que se entiende que reflejan el pensamiento Trump, pudiesen muy bien servir de base para las conversaciones y el reinicio de nuevas relaciones que apunten a estrechar lazos de cooperación en diferentes áreas. Para este fin, el primer paso que debería dar Trump es designar un emisario personal para discutir el asunto con una agenda viable y realista.

Hay que resaltar que en su alegato Trump situó el término de soberanía como un eje de las relaciones internacionales y, sobre todo, habría que destacar que charló del respeto de la soberanía de los otros países.

Simplemente tomando en cuenta este punto, bastaría para que las relaciones entre Caracas y Washington mejoraran. Trump ha puesto como condición que se respete la soberanía de su país, tema que no está en discusión: Venezuela no es una amenaza, más allá de las estupideces que se afirmen, ni ha tomado acciones que violen la soberanía estadounidense. Hasta Barack Obama lo ha expresado de este modo.

Si se respeta la soberanía de otros países, en un caso así de Venezuela, el Congreso estadounidense debería proceder a derogar la llamada Ley de protección de la sociedad civil venezolana, ya que, como se sabe, la protección del territorio y de la población solo corresponde a los Estados respectivos de cada nación. Es lo elemental de la soberanía.

La otra afirmación de Trump, Venezuela lo hace muy mal”, es una opinión que no tiene por qué razón entorpecer las relaciones. Mucha gente, dentro y fuera, piensa de este modo. Cualquiera puede pensar que la administración o las políticas públicas de otro país van muy mal” y que esto representa un problema”. También son numerosas las personas y los gobernantes que creen que Trump lo está haciendo muy mal”, lo que es un problema” para todos.

Sea esto falso o cierto, grave o bien leve, lo que no puede admitir USA, por respeto a la soberanía”, es que gobiernos extranjeros arreglen” sus inconvenientes internos. Tampoco Venezuela.

La visión expuesta por Trump es diferente a la de sus antecesores, que estimaban que Estados Unidos podía intervenir en otros países sin que priven los temas de soberanía y sin que la soberanía propia estuviese conminada. Ahora, está por verse si Trump cumplirá con el compromiso adquirido frente al Congreso o si sus palabras se las va a llevar el viento. De momento, los pasos que ha dado van en un sentido contrario a sus declaraciones. Del dicho al hecho, hay un largo trecho.

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